Una ecocardiografía es útil si lo que se quiere es evaluar las válvulas del corazón desde el exterior del cuerpo pues es un auxiliar para detectar ritmos cardiacos anormales, cardiopatías congénitas, soplos cardíacos, hipertensión pulmonar, insuficiencia cardíaca y daño miocardio después de un ataque cardiaco.

Este tipo de examen utiliza ondas sonoras para crear imágenes del corazón de una manera más detallada que una radiografía simple. Es importante señalar que existen tres técnicas para realizar la ecocardiografía: la transtorácica (ETT), la transesofágica (ETE) e intracardiaco (EIC).

La ETT es la más común, está produce imágenes tomográficas bidimensionales o tridimensionales de las estructuras cardíacas principales. Por su parte la ETE permite visualizar a través del estómago y el esófago. Se emplea para evaluar los trastornos cardíacos en pacientes, revelando más detalles de estructuras pequeñas anormales. Finalmente, la EIC permite visualizar la anatomía cardiaca por lo que es ideal utilizarla durante procedimientos cardíacos estructurales complejos.

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Con información de: Medline Plus, Manual MSD y Fundación Española del Corazón.